Ivett Rangel
Agencia Reforma

Para gozar de la serenidad de esta ciudad, hay que saber elegir los mejores espacios.
En el Centro Histórico hay tres modernos patios cerca de la Plaza de la Patria, sobre la calle Nieto, que permiten conocer parte de la historia de la capital y convivir con los hidrocálidos, que se reúnen aquí a cualquier hora del día.
El Patio de las Jacarandas, que se distingue por sus pérgolas con la forma de estas flores, justo a un costado de la Catedral (dedicada a Nuestra Señora de la Asunción), sirve como escenario para contemplar el ir y venir de quienes deben cumplir con un horario de oficina por la mañana, para refugiarse del sol cerca del mediodía o para descansar luego de comprar artesanías y como sitio de reunión para conversar sobre cualquier tópico durante el atardecer. Hoy, el tema favorito es el clima, a causa de la lluvia incesante.
A un costado, el Patio Jesús F. Contreras está decorado con reproducciones de 12 relieves (seis héroes y seis dioses) que el escultor hidrocálido, al que honra este lugar, presentó para la Exposición Universal de París, en 1889, sirven para decorar este espacio.
Enfrente está el patio dedicado a José Guadalupe Posada, otro hijo pródigo de la ciudad. Sus célebres grabados sirvieron de inspiración para decorar en hierro una pared y las pérgolas del lugar. No hay visitante que se resista a retratarse por aquí.
Se derribaron varios edificios para tener más espacio para la convivencia en esta zona, cuenta Isabel, una de las guías sobre estos patios que no tienen más de tres años.

Con aire de nostalgia
Otro rincón en el que se puede disfrutar de la tranquilidad es el Macro Espacio para la Cultura y las Artes, por todos conocido como MECA, en el Barrio de La Estación, a 10 minutos al noreste del Centro Histórico.
Este complejo ocupa el espacio de los antiguos talleres y almacenes de los ferrocarriles; 6 mil metros cuadrados.
Cuando dejaron de llegar los trenes a esta capital, el lugar quedó en el olvido. Pero, desde hace dos años y medio, la vida regresó a través de diversos espacios dedicados a la cultura: la Universidad de las Artes, el Taller Nacional de Grabado, la Biblioteca Central y el Museo Espacio.
Éste último es un museo de tipo Kunsthalle, es decir sin colecciones permanentes. Así, 73 obras del michoacano Javier Marín encontraron el mejor refugio para presumir su gran escala.
Tanto las piezas de «Claroscuro», exposición que estará abierta al público hasta el 24 de febrero de 2019, como los amplios corredores de concreto, vidrio y metal provocan que la imaginación juegue y nadie quiera abandonar el recinto sin un par de fotografías en el celular.
«Aquí era el taller de carpintería y el almacén de madera, ahora es un hermoso espacio para el arte», comenta uno de los encargados del Museo Espacio.
Y si cae la noche mientras se pasea por aquí, entre mobiliario urbano creado a partir de las piezas de vagones y locomotoras, el Museo Espacio sorprende con un juego de luces en su fachada.

En plena oscuridad
También se puede aprovechar para admirar el mural «La Maestranza», que se distingue por tener luces y sonido. Diariamente, a las ocho, nueve y diez de la noche, da idea de lo que fueron los talleres ferroviarios para esta ciudad y del legado que le dejaron. Pero, sobre todo, expresa la esperanza de que los silbatos vuelvan a sonar otra vez por aquí.
Y esta obra del hidrocálido Víctor Zamarripa cuenta, además, la historia de la máquina 40, mejor conocido por estos lares como «La Mocha», que fuera la primera ensamblada en Aguascalientes. Esta locomotora solía alcanzar hasta 40 kilómetros por hora, cuando otras apenas llegaban a 29, y de ahí que con el tiempo surgiera la peculiar frase de «Viene hecha La Mocha».
«En esa zona se nota especialmente las ganas de Aguascalientes de ser una mejor y más moderna», dice María del Carmen con orgullo sobre la ciudad que la adoptó.
Para relajarse al final del día, un acogedor hotel boutique frente al Jardín de San Marcos, la Casa del Jardín, permite elegir entre nueve habitaciones temáticas que rinden homenaje a la herencia artística de esta ciudad. Destacan La Catrina (con la famosa imagen de Posadas en la cabecera) y El Atelier (que presume rebozos y deshilados, entre otros coloridos textiles).
Ha llegado el momento de hilar los sueños, y regresar en un futuro a descubrir la escena nocturna en los bares y restaurantes en la calle Carranza, a escasos metros de distancia. La lluvia, que no ha dejado de caer, servirá de arrullo.

De calaveras y muerte
Hay dos museos en la ciudad de Aguascalientes que merecen una visita, especialmente en la temporada que se avecina: el Museo José Guadalupe Posada y el Museo Nacional de la Muerte.
En el primero se muestra la obra del grabador, ilustrador y caricaturista nacido en esta ciudad y reconocido en todo México por sus calacas, especialmente por La Calavera Garbancera, por todos llamada La Catrina.
Y en el segundo exhibe la personalidad festiva de la iconografía de la muerte y el arte funerario en el País a través de 2 mil objetos, desde la época prehispánica hasta la actualidad.

Cómo llegar
Aeroméxico e Interjet vuelan sin escalas entre Aguascalientes y la Ciudad de México; el vuelo dura alrededor de una hora. El Parque Aventura Boca de Túnel, en el municipio de San José de Gracia, se localiza a 45 minutos de la capital hidrocálida.

La capital de Aguascalientes se ubica a 217 kilómetros de Guadalajara, que se recorren en 2.5 horas aproximadamente por la carretera 45 Norte. El Parque Aventura Boca de Túnel, en el municipio de San José de Gracia, se localiza a 45 minutos de la capital hidrocálida.

Interjet vuela sin escalas entre Aguascalientes y Monterrey. Volaris también viaja a la capital hidrocálida, pero con escala en la CDMX. El Parque Aventura Boca de Túnel, en el municipio de San José de Gracia, se localiza a 45 minutos de la capital hidrocálida.

Dónde dormir
Casa del Jardín. Es un hotel boutique de nueve habitaciones temáticas frente al Jardín San Marcos; los principales atractivos de la capital están a una distancia caminable. Desde mil 500 pesos por noche con base en ocupación doble.

Qué comer
En esta ciudad no se debe perder la oportunidad de comer chile Aguascalientes (la versión local del chile en nogada), tacos de lechón y birria. Y de antojo, unas chaskas (esquites hervidos o asados) de algún local del Sí Haaay, el Manjar de Corona.

Toma nota
Si vas a recorrer las sierras en los municipios aledaños a la capital, considera llevar calzado de trekking y una chamarra impermeable.

Mas información
aeromexico.com
hotelcasadeljardin.com
www.vivaaguascalientes.com